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¿Te hace falta un sueño reparador? mitos y realidades de dormir bien

¿Te hace falta un sueño reparador? mitos y realidades de dormir bien
Damaris Castro
Damaris Castro

Dormir bien se ha convertido en un lujo para muchos. Entre el trabajo, la familia y las pantallas que nunca descansan, lograr un sueño reparador parece más difícil de lo que debería ser. Sin embargo, dormir bien no es un capricho: es una necesidad vital para el cuerpo y la mente.

Uno de los mitos más comunes es creer que “se puede recuperar el sueño perdido el fin de semana”. La verdad es que el descanso no funciona como una cuenta de ahorros. Si acumulamos cansancio de lunes a viernes, dormir más horas el sábado no compensa del todo el desgaste físico y mental. Lo que sí ayuda es mantener una rutina regular, acostándonos y levantándonos a la misma hora todos los días.

Otro mito frecuente dice que “con cinco horas basta”. Aunque hay personas que aseguran rendir con poco descanso, la mayoría de los adultos necesita entre siete y nueve horas de sueño para funcionar correctamente. Dormir menos puede traducirse en irritabilidad, dificultad para concentrarse e incluso problemas de salud a largo plazo, como hipertensión o sobrepeso.

También se cree que tomar una siesta larga en la tarde es beneficioso. En realidad, lo recomendable es una siesta breve de no más de 20 a 30 minutos. Dormir más tiempo puede provocar somnolencia al despertar y, peor aún, dificultar el sueño nocturno.

Y qué decir del clásico “ver televisión ayuda a relajarse antes de dormir”. En la práctica, las pantallas generan el efecto contrario: la luz azul de los dispositivos inhibe la producción de melatonina, la hormona del sueño. Una mejor alternativa es leer un libro ligero, escuchar música tranquila o practicar respiración consciente.

En cuanto a las realidades, está comprobado que dormir bien fortalece el sistema inmune, mejora la memoria y regula el estado de ánimo. Por ejemplo, después de una noche de sueño profundo, somos más creativos y pacientes, mientras que una mala noche puede hacernos sentir ansiosos y de mal humor.

Dormir bien no depende solo de cerrar los ojos. Crear un ambiente adecuado —con poca luz, temperatura fresca y sin ruidos— puede marcar la diferencia. Del mismo modo, evitar la cafeína en la tarde y respetar rutinas simples como cenar liviano contribuyen a que el cuerpo se prepare naturalmente para descansar.

Al final, dormir bien no es un lujo, sino un acto de autocuidado. Cuidar nuestro descanso es invertir en salud, energía y bienestar para cada día.