El enredo de la luz en Curacaví: ¡Paty ofreció hasta balazos!
En Curacaví la historia de la luz no tiene nada que envidiarle a una teleserie. Y es que Paty siempre tiene una anécdota para contarnos y esta noche nos sorprendió con su grandeza “mafiosa”…
Todo comenzó cuando la mismísima Paty Maldonado invirtió de su bolsillo en varios postes eléctricos para poder tener electricidad en su parcela.
Desde entonces, ella cobra una sola vez a quienes quieran engancharse a su red, sin ánimo de hacer negocio. “Yo no soy de los que cobran mes a mes, como algunos abusadores que venden la luz como si fuera oro”, recalcó.
El problema vino cuando un vecino, más choro que correcto, decidió hacer trampa: compró la conexión para una parcela, pero enterró cables para iluminar otra propiedad en el cerro. Cuando Paty descubrió el “emprendimiento eléctrico” clandestino, no se quedó callada.
Invitó a su vecino amablemente a su casa para conversar, y le advirtió que si veía focos prendidos sin permiso, los iba a bajar “a balazos”.
El conflicto escaló y el vecino terminó rindiéndose. Puso en venta la parcela, pero el detalle no menor era que no tenía luz legal. El aviso de venta cayó en picada y finalmente la propiedad quedó en manos de un abogado, al que el vecino le debía plata
Pero Paty, lejos de arrepentirse, agradeció que la compañía eléctrica reconociera su inversión y le dejara los postes. Eso sí, asegura que ser la “jefa de la luz” en el sector no es tarea fácil: debe lidiar con ramas que cortan el tendido, vecinos poco considerados y hasta fiestas clandestinas donde se venden entradas.
“Yo jamás he molestado a un vecino, al contrario, organizo cuando hay que arreglar los caminos”, asegura. Pero deja claro que no aceptará abusos. En Curacaví, la luz no solo ilumina: también enciende chismes, peleas y más de un encontrón digno de guión.