¡Paren todo o súbele mambo pa que mi gata prenda los motores!
El mismísimo Daddy Yankee está de vuelta. Sí, el “Big Boss” que había dicho adiós a los escenarios en diciembre del 2023 sorprendió a todos esta semana con un inesperado anuncio.
Regresa a la música, pero con nuevo nombre y una renovada propuesta musical. ¿Y qué tiene que ver su ex en todo esto? Aguanta, que te contamos el cahuín completo.
Resulta que Daddy Yankee, o mejor dicho, DY (anota el nuevo nombre), lanzó este 10 de julio su nuevo sencillo titulado “Sonríele”, con el que da inicio a esta nueva etapa. La noticia la soltó él mismo en su cuenta de Instagram, donde compartió un video bien emotivo junto al actor y cantante Anthony Ramos. En el registro, Anthony llega a una casa, tocan la puerta, y al abrir, el reggaetonero lo recibe con un contundente: “I’m back”.
Pero ojo, que no todo es música y buenas vibras. Hay un sabroso enredo legal detrás de este cambio. Según la periodista Mandy Fridmann, el nombre Daddy Yankee está registrado como marca y actualmente está en plena disputa entre el reggaetonero, su exesposa Mireddys González y su excuñada Ayeicha Castellanos. Sí, tal como lees: todo lo que genere ese nombre tendría que ser repartido entre los tres. Y, según dicen, ese enredo habría sido una de las razones que empujaron al artista a despedirse de los escenarios en primer lugar.
Ahora, Ramón Ayala (su verdadero nombre) deja atrás al viejo Daddy Yankee para convertirse simplemente en DY. Esta nueva faceta, según él mismo, reflejará su cambio de vida tras abrazar el cristianismo. Si bien no ha dicho que se lanzará de lleno al género religioso, sí dejó clarísimo que su música tendrá mensajes positivos, de empoderamiento y buena onda.
“Sonríele” es solo el comienzo de esta etapa donde DY quiere inspirar y, de paso, seguir haciendo mover la cabeza, aunque ahora con un ritmo más consciente.
Eso sí, el cahuín legal sigue su curso: su demanda contra Mireddys y su excuñada, por supuestas irregularidades en la administración de sus empresas, aún está en tribunales.
Sí, la novela sigue… pero por ahora, ¡a sonreír con DY!